Protección contra hechizos
Dios Todopoderoso que te manifiestas en tus obras, Altísimo Señor de todo lo creado, a quien respetan humildes los ángeles, obedecen sumisos los arcángeles y rinden vasallaje serafines y santos, yo te adoro como centro de todas las perfecciones.
Autor de todo bien y fuente inagotable de toda santidad, te agradezco de todo corazón los dones, virtudes y mercedes con que enriqueciste en este mundo a tu fidelísimo siervo San Cipriano, y por las muchas necesidades que ha aliviado con su santa y poderosa intercesión.
¡Oh, glorioso San Cipriano! Te damos gracias, protector nuestro, por los favores que hemos recibido del cielo mediante tu poderosa intervención.
Virtuosísimo San Cipriano, te pido que me libres de los ataques de los malos enemigos, visibles o invisibles. Líbrame de todo daño y mal que quieran causarme; desármalos, aléjalos y haz que no se ensañen conmigo.
Protégeme de brujerías y hechicerías. No dejes que me dañen con magia negra ni que me envíen maleficio, trabajo, amarre, conjuro o mal de ojo. Con tus vestiduras, santo mío, cúbreme y líbrame de los peligros que se presenten.
Te ofrezco, abogado mío, poderoso San Cipriano, el culto, la honra y el agradecimiento que hoy se te tributa. Alcánzame, amoroso protector, este favor que con humildad te imploro: (se dice la petición).
San Cipriano poderoso, eleva mi petición al Altísimo para que, por tu intercesión, pronto me sea concedida si conviene a mi alma; y haz que mi vida sea agradable a Él, para que goce de tu dichosa compañía en la Gloria. Amén.
Contra todo daño y maleficio
Señor San Cipriano, siervo querido de Dios, que ofreciste en tu vida ser abogado contra todo daño y maleficio, contra la acechanza, la magia negra y la hechicería:
Te pido y te ruego que me libres de todos los daños conocidos y por conocer; que desarmes a mis enemigos corporales y espirituales, que me salves cuando sea perseguido y perjudicado por malas lenguas.
Intercede ante Dios para que toda persona que quiera hacerme mal no pueda llevar a cabo su intento y pierda su maléfico influjo; que toda planta, polvo, vela o aceite que quieran usar contra nosotros y todo ensalmo u oración maligna queden sin efecto.
Cuando vayamos de viaje, llévanos por buen camino y con seguridad; y si hubiese malas intenciones contra nosotros, que no puedan llevarse a cabo. Amén.
Concédenos, poderoso santo, que rezando esta oración estemos siempre libres de la mala hora, de tentaciones y acechanzas, y de peligros conocidos o por conocer.
Te pedimos y rogamos por el Padre, por el Hijo y por el Espíritu Santo, que todo hechizo, encantamiento, brujería o magia negra se deshaga cuando pronunciemos esta oración.
Bendito sea el Padre, bendito sea el Hijo, bendito sea el Espíritu Santo. Amén.
Para finalizar
Podés rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Presentá tu petición con serenidad y terminá dando gracias a Dios.
